Uno de los mayores rivales a los que se enfrenta la Educación Física es a las ideas, firmes y precisas, que tienen de ella madres, padres, alumnos, e incluso algunos profesores. Ideas que se caracterizan por no tener una visión muy educativa de nuestra materia, y provocando la marginación de ésta y un estatus inferior a otras materias del ámbito escolar.

Como nos indica uno de los docentes referentes de la materia en nuestro país, Isaac José Pérez López (INEF Granada); “gran parte del problema radica en que durante mucho tiempo, cuando se ha tratado de reivindicar un lugar para la E.F., se ha perdido la perspectiva en favor de aquello que la distingue, su “apellido” Física, cuando lo verdaderamente importante debe ser lo que la hace igual al resto, el vocablo Educación. Es decir, no se trataría tanto de educar físicamente a los alumnos como de, físicamente, aprovechando las peculiaridades y oportunidades que brinda este área, contribuir a la construcción de la personalidad de los alumnos y a su formación integral, lo que constituye la principal finalidad de todo acto educativo”.